Fude
En el vocabulario clásico de la cerámica japonesa, el chawan se sitúa en el cruce entre el oficio y la contemplación. Sus proporciones nunca son casuales: los cuencos hondos, pensados para acoger el líquido caliente durante la estación fría, tienen una presencia distinta de la de las formas más bajas, concebidas para que el matcha de verano respire. Este cuenco pertenece a la primera tradición: erguido, bien pensado, hecho para retener a la vez el calor y la atención.
Lo que lo distingue a la vista es una decoración poco común, tan sencilla como difícil: líneas blancas trazadas a mano alzada con pincel sobre un vidriado de un marrón cálido. En una tradición en la que el ornamento de la superficie solía nacer de la química del horno más que del movimiento de una mano, una pincelada como esta es un gesto deliberado: cada línea es un único trazo, sin posibilidad de corrección. El resultado tiene movimiento y, a la vez, serenidad: el blanco atrapa la luz sobre el fondo mate, de color tierra.
Hecho en Japón hacia 1930 y con la firma del alfarero en la base, este chawan se adquirió en el mercado de antigüedades de Osu, en Nagoya, un mercado con una reputación larga y sólida entre los coleccionistas de cerámica japonesa y de antigüedades. Con casi un siglo de vida, es de lo más antiguo que se suele encontrar entre las piezas de época: una pieza que ha pasado de objeto de uso a objeto de colección sin dejar de ser ninguna de las dos cosas.
Detalles
- Tipo — Chawan para matcha / cuenco para la ceremonia del té
- Origen — Japón (mercado de antigüedades de Osu, Nagoya)
- Época — Hacia 1930, entre el final de la era Taisho y el inicio de la era Showa
- Material — Cerámica / yakimono
- Vidriado y decoración — Vidriado marrón con decoración de líneas blancas pintadas a mano con pincel
- Firma — Marca del alfarero en la base
- Medidas — 12 cm × 7,5 cm (diámetro × altura)
- Peso — 266 g
- Estado — Bueno. Desgaste propio de la edad en toda la pieza